El enorme avance tecnológico e industrial por el que atravesó la humanidad desde la revolución industrial elevó el nivel de vida promedio en todos los países. Hoy un miembro de la clase media tiene una calidad de vida mucho mayor que la de los reyes de la edad media. Pero, hay un lado oscuro a este progreso: El crecimiento de la economía ha causado daños innegables al medio ambiente.

Uno puede observar a simple vista el efecto de la industria y tecnología en el medio ambiente. Desde derrames de petróleo en mar y tierra, hasta alertas de contaminación en el aire de grandes ciudades, y pasando por la extinción de varias especies de animales en las últimas décadas.

Pero hoy, existen empresas que buscan utilizar este gran progreso tecnológico, pero para proteger el medio ambiente y crear una economía global sustentable. Y, aunque la mayoría de la gente no lo sabe, es posible apoyar a estas empresas con nuestros ahorros y generar una ganancia de estas nuevas industrias sustentables.

Algunas industrias que se crearon alrededor de este concepto son las de generación de energía alternativa (no proveniente de combustibles fósiles), Energía solar, Energía a base de Hidrógeno, Energía Eólica e hidráulica, vehículos eléctricos y a base de hidrógeno, y encontramos a grandes empresas como exponentes de estos campos. Por ejemplo, Tesla Motors, First Solar, MasTec, Vivint Solar, entre otras.

La principal característica de las anteriores empresas es que cotizan en bolsas de valores alrededor del mundo. Esto significa que cualquier pequeño y mediano ahorrista o inversor puede comprar acciones de estas empresas. Al comprar una acción, un inversor pasa a participar del crecimiento de la empresa, recibiendo retornos o dividendos en función de los resultados obtenidos.

Es así, que cualquier individuo puede, no sólo beneficiarse del crecimiento de tecnologías que buscan proteger el medio ambiente, sino que está ayudando a que la empresa obtenga el financiamiento necesario para desarrollar estas nuevas tecnologías.

Si por ejemplo, si simuláramos una inversión de us$5,000 desde Junio del 2015 hasta Junio del 2018 en las empresas antes mencionadas, veríamos que resultaría en un resultado final de us$6,667. Este retorno en dólares equivale al 46% anual de retorno en pesos argentinos. Sólo para poner en contexto este retorno, equivale a más del doble de lo que pagó un plazo fijo durante este período.

Ciertamente, es una oferta atractiva al inversor, sobre todo cuando el retorno financiero no es la única ventaja, sino el hecho de formar parte y colaborar con la inversión, para crear una serie de industrias nuevas que prometen no sólo generar ingresos millonarios para las empresas, sino que proteger el medio ambiente del único planeta en el que habita el ser humano.

Obviamente, al igual que con cualquier otra inversión, esta inversión hubiese conllevado riesgos. Por lo que es siempre recomendable que el inversor cuente con una guía o asesoría adecuada antes de hacer una inversión en acciones, pero por suerte cada vez más, existen servicios y firmas dedicadas a dar asesoría de bajo costo al pequeño y mediano ahorrista, y de igual forma, cada vez es más fácil y barato hacer inversiones en los mercados financieros globales.