Continuamos con esta serie de artículos exponiendo lo que está mal en la industria financiera, y cómo lo podemos solucionar desde Quiena y como individuos en nuestra vida cotidiana.

Un inversor individual, en este contexto, es aquel que toma sus propias decisiones sobre qué hacer con sus ahorros para lograr el mayor crecimiento posible sabiendo que se pueden lograr mayores retornos que si se depositaran sólo en plazos fijos, fondos mutuos, o en el banco, por ejemplo. Este artículo va dirigido a este grupo:

1. Lograr metas financieras de largo plazo invirtiendo: El problema.

Durante la última década se hizo cada vez más fuerte una tendencia nueva que invitaba a gente promedio a buscar lograr metas financieras, y tomar control sobre sus finanzas como nunca lo habían hecho. Una serie de libros y gurúes empezaron a tocar temas de bienestar financiero con sus propios toques de motivación. Fue positivo, pero trajo consigo un problema enorme:

Una masa de centenas de miles, o millones de personas empezaron a participar como inversores auto-dirigidos por primera vez, la gran mayoría sin experiencia ni la educación necesaria para hacerlo. Recordemos que estos gurúes motivaron la entrada en este mercado de inversores inexpertos con ideas poco concisas. Cosa que está bien de cierta forma, porque no existe una única forma de tener éxito financiero, pero sin una idea básica de cómo hacerlo la gente empezó a invertir exactamente como NO debía, y un gran número de gente sufrió las consecuencias de actuar de esta forma y decidió renunciar al control sobre sus finanzas.

Existen innumerables ejemplos donde inversores cometieron el error de poner DEMASIADO en inversiones riesgosas y perdieron más de lo que podían.

Esta situación no ha cambiado, aún tenemos muchísima gente con hambre de lograr metas financieras, y empezar a hacer crecer sus ahorros tanto como podría con las herramientas correctas.

2. Formas de invertir nuestros ahorros: Inversión pasiva o emprender.

Nos encontramos entonces con 2 caminos a seguir para invertir nuestros ahorros. Primero, comprar activos con valor real y expectativa de incrementar en valor en el tiempo, y dedicar nuestro tiempo a generar ingresos con nuestra actividad actual y ahorrar para seguir invirtiendo. Esta es una inversión pasiva donde nuestro tiempo no influye en los retornos que generamos.

Segundo, invertir en un negocio o empresa donde las ganancias se generan con nuestra acción y trabajo directos. Puede ser desde una operación de compra y venta de algún bien, hasta la creación de bienes o servicios. Esta es un negocio activo que requiere de nuestro esfuerzo.

Mucha gente que empieza a invertir no diferencia entre estos 2 caminos y creen que son lo mismo; llevándolos a muchas veces tomar riesgos que no se ajustan a sus limitaciones o personalidad.

Crear un negocio: No quiero hablar mucho de este camino ya que es MUCHO más complejo y difícil que el segundo (y no es el objetivo de este artículo). Es por esto que las recompensas/retornos (si se tiene éxito) son mucho más grandes que con una inversión pasiva. Quizás no todo el mundo puede emprender y tener éxito como empresario, hacen falta aptitudes que no todos desarrollaron (como una muy alta tolerancia al riesgo y manejo de la frustración). Por fortuna no es la única forma de tener éxito financieramente, queda la segunda.

Invertir pasivamente: A diferencia de la anterior no vamos a obtener retornos extraordinarios y maravillosos (y si nos los ofrecen y no entendemos bien PORQUÉ nosotros podríamos obtenerlos y no un inversor institucional, deberíamos alejarnos inmediatamente), pero no hace falta NINGUNA aptitud especial, ni siquiera tener conocimientos enormes. Simplemente seguir algunos lineamientos, que aunque todos conocemos a veces sin las herramientas indicadas y algo de criterio, son fáciles de ignorar.

Se pueden resumir en: Ahorrar (siempre y lo más que se pueda), crear un portafolio de inversión pensado para lograr nuestras metas específicas, seguir ese plan, y esperar a que se cumpla el plan con paciencia (la paciencia puede ser un obstáculo que nos lleve a tomar riesgos innecesarios).

Lo paradójico es que a pesar de ser supuestamente sencillo, y donde no hace falta ninguna habilidad extraordinaria, la mayoría de inversores individuales o pierden dinero, o simplemente no están ni cerca de lograr sus metas, y quiero hacer mención a algunas posibles razones por las que no se logran.

  • La industria financiera, los bancos y casas de bolsa que manejan el capital, creó un ambiente poco fértil para que la mayoría de gente maneje sus propias inversiones. Por ejemplo, el alimentar una cultura de miedo, donde la gente prefiera poner su dinero en fondos mutuos de inversión, o plazos fijos, aunque no se ajusten a los objetivos personales. O el hecho de que nos cobren demasiado caro si decidimos sucumbir a este miedo (en comisiones, honorarios, y ¡en costo de oportunidad!)
  • Y los que logran salir de esa burbuja de miedo, se encuentran con la otra cara –igual de depredadora- de la industria financiera, la que nos cobra demasiado por ejecutar nuestras órdenes. Su intención no es que logremos nuestras metas, sino que hagamos la mayor cantidad de transacciones posibles. En este caso su arma no es el miedo, sino la cantidad excesiva de información que nos hace creer que con un par de simples trucos podemos obtener esos retornos extraordinarios que mencioné más arriba.

De repente vemos que no nos es tan fácil tener éxito, empezamos con desventaja ya que la industria tradicional y sus ganancias dependen en gran parte de que los inversores individuales fracasen.

Con este último párrafo cerramos este artículo, con la intención de que cada inversor revise sus acciones y evalúe si está cayendo en alguna de las trampas tendidas por la industria financiera. Quizás los incentive a frenar algunas acciones que pueden hacer daño al proceso de lograr metas financieras, y durante los próximos artículos cerraremos el análisis de errores, problemas, y obstáculos para presentar las soluciones y pasos que se deben seguir.


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Equipo de asesoría de Quiena
Nicolás Galarza Ricci, CEO